Inversión en valor o “value investing”

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La inversión en valor o “Value” es quizás de los tipos de inversión con más sentido. No solo  es intentar comprar barato, algo que con frecuencia intentamos en la vida diaria. Aunque pocas cosas pueden ir mal cuando compras barato,  la inversión en valor también es comprar algo por menos de su verdadero valor.

El valor de cualquier activo reside en los flujos de efectivo que será capaz de generar y la estabilidad de estos flujos en el futuroEn el caso de una empresa, si sus beneficios crecen año a año en el largo plazo su valoración debe incrementarse, pero a corto plazo, los movimientos pueden ser de lo más errático y carentes de sentido (aunque pueda tener sentido si se mira desde otra perspectiva tal como explicábamos en este comentario), de forma que unos buenos resultados en una compañía pueden terminar desencadenando caídas en el valor y viceversa. Dicen que el mercado se mueve por expectativas futuras y no por el valor o noticias del presente que ya se supone recogido en el precio actual, también se mueve por percepciones, por sentimiento, donde las expectativas tiene paradójicamente más importancia que la propia realidad, pero en el largo plazo el mercado termina reflejando la valoración real de los negocios.

Trampas de valor

Comprar barato es lo que nuestras madres hacían en el mercado, pero a veces lo que está barato, mañana puede estar aún más barato (o como se suele decir, sale caro),  incluso puede que jamás deje de estarlo. A esto lo llamamos “trampas de valor”, donde normalmente hay un factor que no hemos contemplado y que tiene una influencia definitiva en el precio, de forma que jamás vuelva a recuperar su precio inicial, e incluso llevar a la empresa a su quiebra y desaparición. Por ejemplo, una “disrupción” tecnológica que tenga una influencia definitiva en el negocio como el caso de la empresa de cámaras fotográficas “Kodak” ante la  aparición de los smartphones y la inclusión de las cámaras en el móvil.

¿Arte o ciencia?  

El objetivo de toda Empresa debería ser aumentar su rentabilidad, no aumentar su tamaño a costa de disminuir su rentabilidad. También debemos ser conscientes de que la  rentabilidad no puede subir de forma indefinida. Las búsqueda de la convicción absoluta en inversión no existe, lo que da mejores resultados es la aplicación del sentido común, aunque nada te va a garantizar nunca un resultado. En mi opinión los inversores de largo plazo deberían utilizar el análisis fundamental entre sus herramientas para decidir “qué” comprar/vender y quizás ayudarse del análisis técnico para decidir “cuándo” hacerlo.

Es evidente que a la hora de valorar una empresa hay un innegable componente de subjetividad sobre supuestos futuros de la empresa de los que nadie tiene certeza. Conocer una empresa no es ver si los beneficios de esa han subido o bajado, sino también porque ocurrió. El mejor análisis no es aquél que se centra en presentar más “ratios” o datos, sino el que mejor interpreta y aplica el sentido común sobre esos datos. En algunos casos lo que tiene sentido es buscar “ratios” que empeoran, en otros casos hay que buscar “ratios” que mejoran,  siempre hay que tener en cuenta el contexto general para interpretar correctamente los datos de cualquier empresa, tener en cuenta el momento del ciclo de la empresa y de la economía en el que estemos, tipo de empresa, factores externos puntuales y estructurales, de si hablamos de inversión a medio o largo plazo, inversión en momento o en valor, etc…

Nadie puede predecir la futura evolución de una empresas, debemos ser conscientes de que los datos solo nos cuentan el pasado. La valoración de una empresa se determina de forma conjunta en base a sus estados financieros (Ciencia) + narrativa sobre su futura evolución (Arte). Es importante tener en cuenta que la contabilidad solo es una versión entre las distintas posibles sobre la historia de una empresa. La contabilidad “intenta” reflejar el pasado (y a veces por subjetividad ni siquiera consigue hacerlo fielmente), pero nunca refleja el futuro. 

La Inversión en valor nos dice si una empresa es barata o cara basándose en su análisis fundamental de la empresa,  y nos dice que la cotización de una acción depende de la evolución futura de sus resultados y por tanto, habría que estimar cuál puede ser el comportamiento futuro de estos resultados. La valoración puede llegar a ser muy compleja y aún así no acercarte a la realidad. En mi opinión hay que hacerlo simple, aplicar el sentido común y tener paciencia. Nunca podremos predecir lo impredecible, nunca tendrás toda la información, no somos los gestores de las empresas, no tenemos toda la información y gestionamos probabilidades y no certezas, pero puedes tener resultados decentes con un 80/20 (80% de resultados con el 20% de la información). No tienes que preocuparte tanto por el valor exacto de la empresa como de si está cara o barata y si existe margen de seguridad. Llegar a un número en la valoración es algo subjetivo, difícilmente dos personas lleguen a la misma valoración, y si varias coinciden en una valoración, difícilmente la acción llegue a este valor, o no siga subiendo tras alcanzarlo. Nuestra misión es hacer una estimación del valor intrínseco de una empresa, para saber si tenemos un margen sobre el precio pagado que nos dé confianza y poder aguantar o comprar más cuando el mercado nos someta a volatilidad. 

 Inversión Growth vs Value

La eterna disyuntiva de invertir en empresas en crecimiento o empresas baratas. En realidad una empresa que mañana valga mucho más por su crecimiento, es una empresa barata hoy. Pienso que se trata de comprar barato, comprar por debajo de su verdadero valor mañana, la verdadera distinción es empresas caras o baratas, el dilema Growth vs Value me parece absurdo. Nunca vamos a encontrar una empresa barata y que crezca a no ser que tenga un problema. Identificar el problema es lo que nos afianza en la decisión de comprar.  Todas las empresas pasan por malos momentos, el dilema está en si será temporal o estructural, normalizar y entender situaciones excepcionales. Las empresas baratas pueden no tener momento (una tendencia creciente y continuada en el precio), pueden sufrir un fuerte  pesimismo,  y pueden requerir de bastante tiempo para que el mercado absorba ese pesimismo (todas las ventas), y obtener un cambio de opinión por parte del mercado para coger momento.

Siempre intento aplicar el sentido común a todo lo que hago, esto no quiere decir que siempre esté en lo correcto, el sentido común es el menos común de los sentidos, pero buscarlo, y dejarse guiar por él suele ser de gran ayuda para acercase a la decisión correcta. Aplicando el sentido común deberíamos buscar:

 Buenas empresas de calidad, con buenos negocios a buenos precios, con buenos equipos gestores y honrados, buenas empresas que esperemos vayan a estar con nosotros los próximos diez años, y en sectores con vientos de cola.

  Deberíamos alejarnos de las empresas de moda

 Y estudiar sectores y competidores para buscar puntos débiles y no solo seguir a la propia empresa. 

El estómago y el margen de seguridad

Cuando compras acciones de una empresa, estamos comprando un trozo de esa empresa, debemos mantener la mentalidad empresario y sentirnos participes del negocio. Una empresa puede caer un 40 % de un día otro y no ser mejor empresa ayer que hoy y viceversa Una acción en un año de media suele variar un 50 % entre los máximos y los mínimos, difícil justificar que en una empresa ocurra algo para que en un año pueda variar tanto su valoración. Todo gira entorno a saber cuando una empresa cae un 50%, si debemos vender porque me he equivocado o si es un regalo y debo aprovecharlo para comprar más. La seguridad en lo que estoy haciendo es fundamental y me debe dar la respuesta, analizar y repasar la tesis y confirmar si algo cambió. Aún así nunca tendré la certeza al 100%, porque solo el que está dentro tiene toda la información, incluso quien está dentro y tiene información de primera mano, no controla determinados factores externos que escapan a su control. Ten en cuenta, que siempre, hay cosas que sabes pero no has analizado correctamente,  también hay cosas que no sabes, pero lo más peligroso es lo que no sabes que no sabes. Al no poder tener todos los datos posibles, y al interpretar de forma subjetiva cada dato, el margen de error es tremendo. Si el 95% de las operaciones bursátiles se realizan por parte de instituciones y estas instituciones financieras tienen en sus plantillas a las mentes más preparadas del planeta, con la información más privilegiada posible, ¿que nos puede hacer pensar que vamos a ver una ineficiencia donde profesionales increíblemente preparados y equipados no ven?. Estudio, análisis, e invierte solo en lo que entiendas, define tu ámbito de competencias. Empieza por aquello que conozcas descarta los rumores y no te compliques la vida, hay miles de empresas en el universo del mercado, para fijarte en lo que se escapa a tu control.

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Acerca de Nicolás Suárez

... mucho que aprender y no sé, si algo que contar ...
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